Los eufemismos del lobby proxeneta

 

¡Gran noticia! En el Paralelo de Barcelona se abre un local de mil metros cuadrados dedicado nada más que al strip-tease. Ya se están programando despedidas de soltero, reuniones de empresa, cuchipandas de machos varios. Los promotores dicen que el espectáculo no irá más allá, sin embargo el local tiene permiso para sexo comprado. Las barras con chicas sin ropa, o ligeras de, sirve de precalentamiento. Me imagino: rugidos colectivos, silbidos, palabras obscenas, risotadas, quién sabe si algún palpamiento, movimientos lascivos y, sin duda, la mirada que continuamente cosifica el cuerpo de las mujeres que allí son expuestas.

Los antiguos curas hubieran dicho que “la carne es débil”, pero yo creo que ahora deben opinar los psicólogos y proclamar que las sinapsis neuronales de ciertos individuos se están esclerotizando. Tenemos millones de neuronas, pero la industria del sexo está consiguiendo que ver a una mujer y desnudarla, tocarla o violarla imaginariamente debe de estar conformando la reacción sináptica inmediata de muchos. Las mujeres se están convirtiendo para ellos en un cuerpo, sólo cuerpo para su disfrute, no estético únicamente, sino de flujos primarios e imaginarios atávicos. Lo peor es que estos comportamientos producen estupidez aguda y cortedad absoluta de miras. ¿Generaciones de idiotas en el futuro?

                Me imagino el espectáculo como una bacanal “interruptus”, babeando voluptuosidad barata, testosterona precoz y calentones colectivos para seguir hasta la violación previo pago, que no otra cosa es la prostitución.  No me digan que no van a querer más, ya ahítos de alcohol y de excitación. Con todo, lamento de verdad que el comportamiento de muchos hombres salpique a tantos otros a quienes ya vemos con recelo por el hecho de ser varones. Son ellos los que tienen que protestar, pero callan. No permitáis la sospecha y demostrar que no estáis en ese bando.

                No tengo nada contra las orgías y bacanales siempre que todas las personas que participen sean libres y con capacidad de decidir por sí mismas. Esas catarsis de la Antigüedad podían ser muy saludables y liberadoras. La prostitución actual no es más que un sucedáneo para impotentes, que tienen que pagar para violar a mujeres que se venden empujadas por su miseria. Me avergüenza que España se convierta en un paraíso del sexo pagado. Me rebela que el lobby proxeneta esté ganando la batalla vendiendo sexo de modo explícito o con eufemismos y engaños.

Victoria Sendón de León