Con faldas y a lo loco

Con faldas y a lo loco

 

Creímos hasta ahora que el Papa Francisco era un tipo progre y tal. Sí, hasta que le vimos el plumero como a otros muchos progres, que tienen su punto débil en la competencia con las mujeres. Si éstas levantan la cabeza o la voz, sus privilegios peligran y por ahí no pasan. En la Iglesia más acentuado aún porque ellos son los pastores y nosotras el rebaño.

 

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Los eufemismos del lobby proxeneta

Los eufemismos del lobby proxeneta

 

¡Gran noticia! En el Paralelo de Barcelona se abre un local de mil metros cuadrados dedicado nada más que al strip-tease. Ya se están programando despedidas de soltero, reuniones de empresa, cuchipandas de machos varios. Los promotores dicen que el espectáculo no irá más allá, sin embargo el local tiene permiso para sexo comprado. Las barras con chicas sin ropa, o ligeras de, sirve de precalentamiento. Me imagino: rugidos colectivos, silbidos, palabras obscenas, risotadas, quién sabe si algún palpamiento, movimientos lascivos y, sin duda, la mirada que continuamente cosifica el cuerpo de las mujeres que allí son expuestas. (más…)

Hombres a la calle

#Hombres a la calle (que ya es hora)

 

Parece que ahora somos quienes llevamos la iniciativa de la protesta contra la violencia que arruina nuestra vidas o acaba con ella. De las mujeres, claro. Ellos se creen que lo de ‘violencia de género’ es cosa nuestra y miran para otro lado: cosas de mujeres. Y no, el género al que nos referimos es al suyo: violencia del género masculino.Sin embargo las movilizaciones las lideramos las nosotras.

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Sin complejos

Sin complejos

 

Es una de las frases más repetidas en los últimos tiempos de rearme neoliberal y ultraconservador como un ‘revival’ del grito de guerra de Aznar: “Sin complejos”, que lanzó a su partido a uno de los mayores saqueos de la amada patria, que a unos cuantos les ha costado la trena, y al resto, la ruina. (más…)

El vientre de mama

El vientre de mamá

 

 

Un ser humano nace siempre de una mujer.

Su vida comienza en el momento de la concepción y culmina el día de su nacimiento. Ese pequeño, esa niña, no conoce a nadie más que a una persona en el mundo, su madre. Y la conoce bien.

Por primera vez en su corta vida va a experimentar un cambio importante, el más importante probablemente que experimentará nunca, un dolor profundo. Ninguna separación posterior será tan drástica. Aunque la falta de memoria sobre estos momentos los haga en principio más llevaderos.

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